lunes, 7 de febrero de 2011

Rojo


Rojo, rojo, rojo ¡ROJO!
Es lo único que salía de mí…y dudo que salga algo diferente.
¿En qué día estamos? Usted no me entiende, yo a mi misma tampoco.
Volteo la cara y me da un vuelco el corazón al reaccionar sobre todo.
Me han roto, me han roto ¡OH DIOS, ME HAN ROTO!
¿En dónde estoy? Usted no me entiende, me da vueltas todo.
Me cuesta respirar por el simple hecho de que estoy detenida
Mirando ese aborrecible techo blanco
Me han roto, me han roto, me han roto…
Y tú lo sabes y aquel y esa y casi todos
Quiero vomitar y no puedo levantarme
-Estúpida, no eres más que una muñeca rota-
Me han roto, me han roto, me han roto, me han ultrajado
¡Y AHORA ME INTENTAN RECOMPONER!
¿Quién? ¿Tú? ¿Aquel? ¿Esa? ¿El de más allá? ¿Todos?
Que estúpido, por no decir inútil.
Esto es mi culpa… ¿Lo és? Porque ya no sé nada
Lo noto en mi interior, lo noto, los noto
Y me duele, joder me duele.
¡Quiero largarme! ¡Quiero salir de aquí!
Pero ya no puedo huir, debo admitir la evidencia.
¿Qué esperaba? En serio, ¿Qué esperaba?
Un milagro, porque existen.

viernes, 1 de octubre de 2010

Juliet

-¡Ya basta!- vociferó con furia dando un manotazo sobre la mugrienta pared de ladrillo- ¡Dime la maldita verdad! ¡Ahora!- dijo zarandeándola con violencia por los hombros, con los ojos enfebrecidos, tal vez por la rabia incontenida o por una copa de más de esas que se toman por devoción.
-Yo…suélteme, me hará daño- protestó ella llorosa y aturdida.
- ¿A quién quieres más? ¿A mi o a él? ¡Responde!-le exigió con rudeza.
Ella negó haciendo que los bucles de su melena danzasen al viento gélido de la noche.
-¿Estas sorda?-la zarandeó más y más fuerte, con la voz quebrada de furia.
-Déjeme irme por favor…No se quien es, no se su nombre, ni su edad, nada. Seguramente se habrá  equivocado de mujer…-ahogó un grito de puro terror cuando él la aferró del cabello clavándole sus ojos verde cetrino en los suyos negros.
-He dicho que a quien prefieres…¡Contéstame maldita zorra! Y no digas que no me conoces, llevamos dos años viéndonos.
-Se lo juro-se puso a temblar violentamente- No sé quien es…no recuerdo su cara.
-Ayer fuimos al cine, me tuve que sentar justo detrás suyo porque él se sentó a tu lado. ¿Quién es? ¿Eh? ¿Te lo estas tirando? ¡Eres una puta! ¡Me eres infiel!
Aterrada por el cariz que tomaba la situación chilló tan fuerte como le permitieron sus pulmones, hasta que la garganta le dolió y los oídos le pitarón. En ese instante la agarró por el cuello y la estampó contra la pared.
-Violeta…eres mala, me haces sufrir. Yo que te quiero tanto, tanto que me duele el alma si no pienso en ti cada segundo del día. Con la de recuerdos bonitos que tenemos juntos…-la soltó y le profirió una patada en el abdomen que la tiro al suelo.
Violeta no podía asimilar todo aquello ¿Por qué ese hombre sabia su nombre? ¿Cómo sabía que había ido ayer con Romeo al cine?
Dejó de pensar cuando  arremetió contra ella dándole un puñetazo en la cara. Dolía tanto como cuando te perforan con hierro candente hasta el hueso.
-¿Te acuerdas del día que me regalaste tú bufanda roja? ¿Y de cuando paseábamos juntos de vuelta a tu casa y yo esperaba a que subieras a tu piso, el 4ºB? ¿Y de los helados de chocolate con menta que tomas cada viernes?
Violeta recordó su bufanda perdida en el perchero de la oficina de su trabajo en la agencia de viajes. Recordó que nadie la acompañaba nunca a casa, que vivía en un 4ºB sin ascensor y que tomaba helado cada viernes junto a sus amigas en una heladería del centro.
-Y ahora me dejas de lado por ese...¿Cómo se llamaba? ¡Ah si! Romeo…¡A quien tienes que querer es a mi! Yo te he amado siempre, ingrata infiel.
-¡Socorro! ¡Que alguien me ayude! ¡Por dios! ¡Socorro!-gritó violeta llorando.
Se dio cuenta de que la iban a matar, tanto miedo se le resbalaba por su espina dorsal en forma de sudor frio que tal vez por ello la boca se le había quedado seca.
-Pues si no eres mía Violeta, no vas a ser de nadie. No soy celoso, solo es que te amo demasiado- en ese instante sacó una navaja de su bolsillo trasero y la abrió al aire con mestría. Cogió a Violeta por el pelo quien chillaba como una loca ¡Que exagerada! ¡Pero si no le iba a hacer daño!
-Juliet…when we made love you used to cried…-canturreó la canción agitando el filo cortante que comenzó a desgarrar el fino cuello de Violeta-When you gonna realise it was just that the time was wrong…Juliet?

Dicen que el sonido de cuando se esta degollando a una persona es tan escalofriante que se te queda anclado en el subconsciente toda la vida. Seguramente será porque al desgarrar, mientras la victima chilla y aulla de dolor retorciéndose bajo tu cuerpo, la sangre se cuela en la traquea deslizándose a borbotones y ahogando los gritos como algo mucho peor. Ni son gorgojeos, ni gárgaras, ni ahogos…es algo tan inmundo que no puede describirse con palabras…
Salvo la muerte.
Y de eso ahora sabe mucho Violeta, podéis ir a preguntarle a una calle y siete portales del lugar donde murió. En el piso de quien más la ha amado nunca, emparedada, en trozos, envuelta, putrefacta, disecada, ensartada, mancillada, abusada…
Porque hay amores egoístas, obsesivos, nocivos. Puede que no te maten, ni te asesinen físicamente. Pero psicológica…puede pasar muchas veces.
¿Y sabes por qué? Porque en el fondo son tan sumamente egoístas que solo pueden amarse a si mismos.

lunes, 3 de mayo de 2010

Oh


“Querida, no es que el amor te haga más guapa. Es que el amor te hace tener que estar más guapa para la otra persona” eso fue lo que le dije al tiempo que apoyaba mi rostro sobre una mano gracias a la mesa donde tomábamos el café.
-Por Dios, ¿Desde cuándo te has vuelto tan escéptica?- respondió la chica que tenía delante con tono de sorpresa y voz quejumbrosa. Por toda respuesta simplemente me encogí de hombros  con una sonrisa socarrona que tal vez solo yo entendiera. Me había dado cuenta de aquello un día por ciencia infusa tal vez, porque yo también había pensado siempre eso de que las chicas enamoradas de pronto tienen la piel más bonita, los ojos más luminosos, la ropa mejor cuidada…Sin embargo ese día en concreto me dije a mi misma que toda esa “belleza” no se debía al amor sino a que ellas tomaban más tiempo para estar más guapas. Y me resultó irónico, estúpido y para ser sincera me desilusioné un tanto.
- Mírate, hace un mes que no te veo y sinceramente jamás hubiera esperado oír tales  cosas salir de tus labios.
-Por favor Irene, ¿Tanto te sorprende una buena teoría? – alegué con tono divertido.
-No es eso…es que, tú siempre eras de esas que veía lo romántico de la vida…
-Bueno, digamos que ahora  mi visión de lo “romántico” es complicada. Hay días en que lo veo todo con emoción y otros en los que creo que podría morir por saturación de ñoñerías.
Irene me miró frunciendo el entrecejo con un gesto más bien cercano a lo estúpido.
-¿ Te han abducido?
-No, no lo han hecho- me reí ante tal insinuación.
-Entonces…-articuló dubitativa.
-¿Entonces qué?
-¿No crees ya en el amor? Quiero decir , en la idea de…bueno ya me entiendes…
Si vamos, la entendía como entendía a los libros cerrados . Señor, tuve que armarme de paciencia y explicarme de manera fácil y precisa.
-          A ver…no es que no sea romántica. Es simplemente que lo soy en ciertas situaciones pero en otras no. Aunque desde luego no soporto las cosas muy románticas. Por ejemplo sabes que nunca he podido tragarme más de 20 minutos de películas tales como: titanic o Lo que el viento se llevo. Simplemente me parecen infumables, me repugnan. Me agobian…
-          -Y sin embargo ves Orgullo y Prejuicio  y lloras con Piratas del Caribe III
-          -Cierto, muy cierto. No se te olvide decir que además me he visto de cabo a rabo Sexo en Nueva York.
Irene bufó con exasperación al tiempo que añadía:
-Lo que tú tienes es trastorno bipolar, pobre del que se fije en ti. ¡Nunca sabrá como tratarte!
-Querida mía…¿Acaso no es eso lo que lo debería hacer que se fijara en mi? Yo no soy ni blanco ni negro, soy el arcoíris. Un sinfín de gustos, un sinfín de facetas. La eternidad psicológica y a la vez todas conforman mi verdadero yo.
-Vale…en serio ¿Qué diantres has hecho con Kitty y donde esta? Jamás te había visto adularte a ti misma, ni estar tan segura de ser…especial.
-Fíjate, a mi edad y teniendo un pelín de orgullo propio…Nunca es tarde para aprender.



viernes, 2 de abril de 2010

Puzzle

Es irónico, nunca pensé que volvería a sentirlo.
Ese hueco vacío de mi corazón que no podía rellenar con nada y me erosionaba.
¿Cuanto...?
¿Cuando había vuelto?
No estaba demasiado segura, solo sabía...tan solo sabía que...era peor.
No se le daba bien explicarlo. Desde pequeña siempre había sentido que en una parte de su corazón había un hueco, un vacío que no podía rellenar con nada.
Como a un puzzle al que le falta una pieza.
Cuando comencé a percatarme de ello comencé a buscar soluciones.
Llegó mi crisis religiosa, infundada por las putadas de la vida.
Llegó mi inquietud por conocer gente nueva y salir.
Llegó la traición y otras cosas.
Pero...no daba el sentido. No encontraba la pieza del puzzle.
Y entonces, apareció él.
Y es aqui cuando nadie me entenderá, cuando pondrán los ojos en blanco y diran que soy una exageración.
Pero...tengo que soltar de alguna manera esto.
Cuando él apareció todo comenzó a evolucionar, no es que antes de él fuera infeliz, no. Solo digo que con él todo era casi perfecto.
El puzzle se completó y era muy feliz.
Ahora soy feliz pero si pienso en mi puzzle...
Su sonrisa, sus ojos, sus abrazos en los cuales me sentia protegida. La forma en la que apartaba las lágrimas de mi rostro con sus pulgares, la manera en la cual pronunciaba mi nombre, sus bromas, sus reacciones, sus gestos...
Le quiero de vuelta...quiero que vuelva.
Y se que podría perdonarle todo el daño que me hizo, por eso tengo miedo de acercarme...
Porque se que con tal de tenerle a mi lado, aunque se que nunca, nunca volveríamos a ser como antes...le dejaría pasar a mi corazón.
Y confieso que...que...
Cada hombre que conozco, le evaluo, me intereso y...lo comparo contigo.
¡Soy una maldita estupida! Que no puede sacarte de su cabeza.
Una maldita estupida que no sabe como comportarse cada vez que te ve, que la odia a ella con toda su alma...serán celos.
Me siento despreciable.
Y ahora...noto ese vacio. pero se que no te he olvidado, lo sé.
Faltan 15 dias...entonces hará un año.
¿Cuanto tiempo pasará hasta que te olvide?
¿Por cuanto más seguiré llorando?


Y lo que más miedo me da...¿Sentiré algo asi por otra persona que no seas tú?
Tengo miedo de mi misma.
Soy una cria.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Cold


Y me encontraras...
Ahí tirada en el frio suelo de mármol donde todo acabó alguna vez y hoy comienza de nuevo. Y me encontraras, vaya que si lo harás.
Gotas de lluvia empapan mi cara, lo interesante es que estoy a cubierto, donde el cielo no cala.
¿Entonces? Ah si, serán lágrimas...
Perder, no perder, amar, dejar, inventar.
Todo un buen pasado lleno de momentos queridos se ha esfumado y en su lugar hoy tan solo hay asco.
Duele en su justa medida.
Sorprende en su justa medida.
Sacude en su justa medida.
Todos los momentos, tanto buenos como malos, la de veces que lloramos apoyándonos...
A la basura, a la basura se fue todo.
Y aquí me encontraras, en el suelo lo harás.
Taciturna, asqueada y furiosa.
Las lagrimas son por traición , tan fría;  traidora puñalada que me hace aullar de dolor en el corazón.
Quiero quemar, desgarrar, hacértelo pagar.
No doy parte de mi cariño para que me traicionen...pero lo han hecho tantas veces que te preguntas: ¿Puedes confiar realmente en alguien? ¿Puedes dejarte caer cual delicada bailarina de trapecio al vacio sin red?
Siempre dije que quería ver con mis propios ojos cómo te hundías, que no quería morirme hasta no ver como sufrías lo mismo que yo sufrí.
Y te miro, y me callo, y me quedo aquí en el suelo tirada, porque sé que ahí, justo ahí, nuestras miradas van a cruzarse.
Y entonces, te veré revolcándote en el dolor mientras luchas por curar la herida interna de la traición hipócrita.
Mis ojos apáticos verán los tuyos tristes y asustados y...
¿Por qué no estoy satisfecha? Quería verte mal y sin embargo...
No, no debo pensar en ello...
Uno puede estar “enamorado” de la idea de cómo era alguien en un pasado.
Pero las personas cambian y el recuerdo es pasado, el pasado no existe. Por lo tanto esa persona que un día fue, murió, murió.
Has muerto para mí.
Y si, me encontraras allí, en el frio suelo de mármol tirada, cual musa ausente en un sueño de la nada.

Hasta nunca, no seré yo quien te salve.
Recuérdalo, te lo dije: Ten cuidado, te harás daño te…
Me cortaste en seco y dijiste que exageraba que nada amenazaría tu felicidad, y tras eso me clavaste el puñal.
Buen trabajo, bien ¡Bravo!
Pues ahora disfruta de tu puta y corroída soledad hasta que los intestinos y las vísceras se te vuelvan putrefactos por toda la maldad originada. Aunque supongo que tendras la suerte de vomitarlos y escupirlos en un charco de sangre antes de que te perforen el corazón y el resto de órganos vitales.
Amar, sacrificarse y dar cariño por traidores es de imbéciles. Es hora de dejar de ser asi.
Y me encontraras allí tirada en el suelo y yo no te diré nada, ni te miraré si quiera a la cara.

En la lengua tienes veneno
En el corazón una maraña
Y en el alma una rata
El estramonio se te cuela en tus ojos de plata
Y la Belladona actúa y no te mata
Que podemos decir que no este dicho ya
Ah si, tal vez que nunca me tendrás.

martes, 22 de diciembre de 2009

Crack


Y me daba miedo tal vez si quiera imaginar que al recordarlo se me agolpaban las lágrimas en la garganta.
Si, si. En la garganta.
Fisiológicamente imposible en un principio, pero tiene sentido en mi mente.
Y esa cumbre vertiginosa de tristeza me ha azotado como un huracán embravecido, como una bofetada mal dada.
Seca y disonante.
¿Por qué me hacía daño? ¿Qué coño me pasaba?
Me odiaba a mi misma por ser a veces tan estúpidamente vulnerable.
Pero a pesar de toda esa tristeza e ira repentinas…no he llorado.
Para  variar…
Que yo llore en estos tiempos parece un bien escaso, a menos que se me desplace la lentilla o se me meta rimmel en el ojo, entonces si que me lloran los ojos.
Menuda estupidez… ¿Estaré perdiendo mi forma primigenia de ser? ¿Mis sentimientos están equilibrados?
¿Le odio? ¿Me importa? ¿Sigo enamorada de una jodida Quimera?
Creo más bien que es de un recuerdo vago y lejano que se cuela como un garfio y desgarra mi vientre, esófago, garganta y boca.
Entonces entre resuellos de sangre ficticia pienso en cómo y porque las cosas pueden afectarme tantísimo.
¿Y si yo, pequeñita y atemorizada, fuera más fuerte? ¿Más grande?
Seria todo diferente…
Si pudiera pasar página.
Si no me avergonzara.
Si no tuviera miedo del pasado.
Si no me importase hacer locuras.
Si…

Al fin y al cabo, son mis mismas mierdas de siempre.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Se quedó así, medio helada, mirándose estática en el espejo.
Poco le importaban las gotas de agua que discurrían por su cuerpo tras la ducha, se percató que al haber puesto un calefactor en el baño el vapor no se había posado sobre el amplio espejo del lavabo. Ya no podía fingir que no se veía en el porqué los cristales estuvieran empañados.
Parpadeó centrando su mirada en un punto concreto de su cuerpo. Todo, claro está, sobre el insidioso reflejo del espejo.
Se puso de perfil, a izquierda y derecha, como los barcos que escoran.
Había algo repulsivo, grotesco y dantesco.
Y no era su cuerpo en sí, no estaba gorda, no veía disconformidades en ese aspecto.
Era otra cosa que la hizo sentirse pequeñita y atemorizada.
Que la dejó aun con menos autoestima de la que ya tenía.
“Es normal que no vayan a querer esto” se dijo mientras posaba una de sus manos en el espejo.
Era normal que se autocriticase así, pero era mejor mirarlo de esa forma y no todo color de rosa. Los tiempos habían cambiado y tenía que admitir que la superficialidad estaba a la orden del día.
Y con esa imagen y esas distorsiones…
Deseó no pensar en el final de esas frases mentales. Había admitido y dado por hecho que a todos les repugnaría, desde siempre lo había hecho. Una vez una persona incluso soltó un ligero alarido y dijo que: Es un asco, da grima.
Ella esbozó una sonrisa rota y falsa murmurando: Lo sé, lo sé…
Sabía que tenían razón, y le importaba poco, bueno, hasta que tenía un bajón.
Sabía que aunque la gente le dijera que no era nada, que no daba asco…sabía que decían eso para que estuviese feliz y no se preocupase.
Pero ella…¡Ay ella! Para ella era algo repugnante y realista.
Y si ella se sentía así y veía eso…¿Qué no verían los otros?
Con los años aprendió a camuflar la distorsión, pero cada noche, cada vez que se miraba toda barrera caia.
Y a veces, solo a veces , se le resbalaba una amarga lágrima por el rostro.
Por eso se escondía cuanto podía…u sino lo disimulaba con una autoestima brutal y que era muy criticada por su entorno.


Y es que hoy me apetecía rescatar este escrito de la libreta de los recuerdos, para recordarme ciertas cosas personales.

¿Qué es lo que tiene esa mocosa que tu no tengas de sobra?
Tu bella sonrisa no se puede comparar.
¿Qué hay de su pulso?
Sobrevalorado está.
Sobreestimado, exagerado.
Si con nuestros ojos él te viera.

Y en el dedo de esa tonta su anillo no está.
Y no toca el piano, ni canta así.
No te puede alcanzar.
Ella puede respirar.
¿Y qué?, no importa,
sobreestimado, exagerado.
Tendría que apreciar que eres especial
Si con nuestros ojos él te viera.

Si una vela toco sé que nada sentiré.
Si me cortas es igual no sangraré.
Y yo sé que ella está viva,
Y que muerta yo estoy
.
Pero sufro en realidad,
no diréis que no es verdad.
Aún me quedan lágrimas que derramar.

Tan sólo es destacable, en la miserable,
que muy viva está.
Sobreestimado, exagerado.
Todos saben que se trata de un estado temporal,
que se cura enseguida cuando llega el final.
¿Y qué? No importa.
Sobrestimado, exagerado.
Tendría que apreciar que eres especial
Si con nuestros ojos él te viera.

Si una vela toco sé que nada sentiré.
Sobre el hielo,
bajo el sol,
no cambiaré.
Y mi corazón responde,
aunque no late se rompe
.
Y yo sufro en realidad,
no diréis que no es verdad.
Y aunque sé que muerta estoy
Aún me quedan lagrimas que derramar